Sueños Abandonados
O no del todo
Era una tarde aburrida en casa de la tía Rosita. Puros adultos sentados alrededor de la mesa con pláticas largas que no tenían sentido a mi edad. A la vista había un servilletero, un salero, platos con restos de pastel y cubiertos desechables.
De pronto, la tarde pareció regalarme un espacio de diversión y creatividad. Tomé un tenedor y todas las servilletas, y le armé un vestido. Luego le hice uno a la cuchara y por último el cuchillo. Todos estaban fascinados. El tío Miguel gritó: “¡La futura diseñadora de modas!”.
Después, sacaron de un baúl viejo una Barbie pirata, encuerada, con pelos de estropajo, y me la dieron para continuar con el desfile de modas: Rosita’s Fashion Show, inspirado en el Prunus serrulata (cerezo japonés de flores blancas) y en un capítulo de Vestido de novia de Discovery Home & Health, donde me tatué tanto el vestido que eligió la novia que aún recuerdo el nombre de la diseñadora: Pnina Tornai.
Creo que tenía unos seis años, pero las palabras del tío Miguel retumbaron en mis oídos hasta el cansancio, desde mi infancia hasta el momento de elegir una carrera.
El día que entré al edificio de diseño pensé: Esto es. Volteé a ver a mi padre y le dije: “Quiero estudiar diseño de modas”. Me respondió que no, que eligiera otra carrera y que, cuando la terminara, podría estudiar eso.
Ahora soy ingeniera industrial, pero no te pongas triste. También quise ser beauty blogger y, por otro gran instante, estudiar letras para escribir.
Y me pregunto: ¿A dónde van los sueños cuando los abandonas? Cuando has tomado caminos que no recorren esa historia…
Pienso que ahora voy por la vida con la mentalidad de antes muerta que sencilla y juego con mi clóset como si fuera una tienda de ropa. Mi madre no opinaría lo mismo. Creo que piensa que me visto insípida y siempre me regaña si salgo sin aretes.
Al final, hay sueños que ven la luz del día, otros que se entierran en el panteón de lo inconcluso y otros que están en el horno, soltando su jugo, casi listos para devorar.
Y aunque ya no quiero ser diseñadora de modas, hay una parte de mí que lo es. Y otra que me recuerda que jamás es tarde para perseguir los llamados del alma. Pero el tiempo sí corre y sí se acaba.
Así que… ¿por qué no empezar el 1% de tus sueños ahora?
Ya sabes: One day, or day one.
Todas estas noches he pensado en publicar un libro. Abrí una sección aquí que se llama Novelas para explorar la idea de escribir una. Tal vez pronto te muestre algo.
Tal vez sea buena narradora.
O tal vez lo mío sea ser la Carrie Bradshaw de Sex and the City y termine con una columna en Vogue.
Who knows?
¿Tú qué le has hecho a tus sueños?
Besos en los ojos.
¡AJUUUUAAA!









Nunca es tarde para empezar con tus sueños, soy de la idea que si no te puedes sacar algo de la mente, hazlo, la vida se trata de acciones…
Gracias por hacerme reflexionar y n lo hecho y pensar que enfoque tomaré para lo que venga